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Con mi padre, escribiendo su memoria de la célula campesina del Monasterio
Mi padre tiene 92 años. Agricultor vinculado toda su vida al Monasterio de Nuestra Señora de la Esperanza, lugar donde está la Huerta de los Frailes. Estamos escribiendo sus memorias de cómo era aquella célula campesina casi autosuficiente hasta que llegó la industrialización de mediados del siglo XX, la invasión del pinar de los planes industriales del ICONA - también de la misma época-, y la definitiva Política Agrícola Común de la Unión Europea que ha simplificado los ecosistemas al olivar y los pinos y una pequeña zona de pastos, que expulsó a sus habitantes a los cinturones industriales de Barcelona, Madrid o Munich, abandonándose cortijos y cultivos. Este es el resultado al que hemos llegado: la pérdida total de la biodiversidad y de la cultura campesina, solo archivada en los agricultores más ancianos, en personas como mi padre. Sigo el esquema que ha trabajado mi amigo Jaime Izquierdo en el norte de España. He comprobado que sus observaciones y análisis son válid...
Las huertas históricas de Úbeda en peligro
Dice Esteban, de la asociación de los hortelanos de los miradores de Úbeda, que esta ciudad no puede entender su existencia sin las vitaminas que suministraban sus huertas de debajo de sus murallas. Porque había agua y huertas nacieron las iglesias, los palacios renacentistas, los torreones medivales, la calle Real y el palacio Vela de los Cobos. La ciudad histórica es nuestra Alhambra, y nuestras huertas deben ser nuestro Generalife. Sin embargo, sus jardineros, los hortelanos, cada vez son menos, y pareciera que se trabaja para que no quede ninguno. Hoy se han reunido con la asociación de defensa del patrimonio Plaza Vieja, en una visita guiada por los senderos que zigzaguean entre muros de piedra derruidos, albercas y minados centenarios, tablas de habas y cebollas, cantos de "arcanciles", olivares invasores de lo que fueron antes huertas, basura moderna de envases de plástico, tuberías de goma de todos los calibres, sofás y retretes abandonados, y eriales tristes quemados...
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