Con la primavera de este año el proyecto de la Huerta de los Frailes ha ampliado su base humana. Cuando sólo tenía como pilar mi persona y el apoyo esporádico y el moral, a tope, de mi hija Claudia, ha sabido incorporar con entusiasmo a mi otro hijo Pablo, desde su capacidad de gestión y comunicación de proyectos culturales; a mi mujer, Cecilia, que, desde la distancia, ha vuelto su discreta mirada hacia la huerta con sus propuestas sutiles de buen gusto; y el apoyo contenido de Damián; y a un montón de amigos, como auténticos micromecenas, aportando su trabajo o algún testimonial apoyo económico. Todos estábamos de acuerdo hace tiempo de que de alguna forma era necesario preservar para el futuro los fines que la Huerta ha sabido estimular: el cultivo ecológico, reserva biológica en la zona, y espacio artístico. Para ello acordamos constituir la Fundación Huerta de los Frailes, a la que se adscribiría la propiedad del espacio. Mientras ello legalmente no fuese posible, comenz...