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La Huerta se encamina a la explosión floral de mayo

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Los árboles se están cubriendo de hojas, abandonando los frutales sus flores, y exhibiendo las protuberancias de sus frutos. Este año será de buena cosecha de peras y albaricoques. Los rosales aún no han florecido, aquí no suelen hacerlo hasta mediados de mayo, y empiezan  los rosales trepadores. Los jazmines amarillos y blancos ya llevan semanas engalanados. Las glicinias, clematis y pasionarias les faltan un par de semanas. Los pájaros y las ranas están revolucionados. Una pareja de mitos ha elegido para anidar la lámpara del porche de la cabaña y los mirlos están muy atareados con el trasiego de ramitas para sus nidos en los bajos de un membrillero, en la cruz de un madroño o en la espesura del ramaje de la madreselva. La luz del sol brilla de manera especial, dorada y refulgente, Las temperaturas suben lentamente, la estufa de leña ya no hay que encenderla, y los tulipanes y jacintos lucen sus últimos colores para dejar el sitio para que nazcan los dompedros.

Todo en marcha

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Con la primavera de este año el proyecto de la Huerta de los Frailes ha ampliado su base humana. Cuando sólo tenía como pilar mi persona y el apoyo esporádico y el moral, a tope, de mi hija Claudia, ha sabido incorporar con entusiasmo a mi otro hijo Pablo, desde su capacidad de gestión y comunicación de proyectos culturales; a mi mujer, Cecilia, que, desde la distancia, ha vuelto su discreta mirada hacia la huerta con sus propuestas sutiles de buen gusto; y el apoyo contenido de Damián; y a un montón de amigos, como auténticos micromecenas, aportando su trabajo o algún testimonial apoyo económico. Todos estábamos de acuerdo hace tiempo de que de alguna forma era necesario preservar para el futuro los fines que la Huerta ha sabido estimular: el cultivo ecológico, reserva biológica en la zona,  y espacio artístico. Para ello acordamos constituir la Fundación Huerta de los Frailes, a la que se adscribiría la propiedad del espacio. Mientras ello legalmente no fuese posible, comenz...

Abierto por arte

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La huerta de los Frailes del antiguo Monasterio de nuestra Señora de la Esperanza en el Barranco de Cazalla está " abierto por arte ". Todos los domingos por la mañana está abierto para la visita libre y gratuita de cualquier ciudadano. Eso sí, convendría llamar antes al teléfono 953791127 y avisar para tener la total seguridad de que te podremos atender o también mandando un correo electrónico que podéis encontrar en la ventana informativa de la página web de Semer Turismo, por si casualmente alguna actividad exterior impide nuestra presencia en la Huerta. Estamos trabajando en cualquiera de sus líneas de trabajo emprendidas: haciendo muros contra la erosión; modelando obras escultóricas de alegres colores; acondicionando los árboles y arbustos; preparando el compost o repartiéndolo a las plantas; arreglando cualquier poza o estanque. Estamos encantados en recibirte y enseñarte este rincón.

El 25 de enero de 2015 se abre una nueva etapa en la Huerta

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La Huerta de los Frailes es un proyecto de tal envergadura que con mi esfuerzo personal es insuficiente para avanzar. Mis condiciones físicas también han cambiado, viéndose mermadas por los muelles que me han puesto en el corazón y la artrosis generalizada que me deja las articulaciones, cuando me paro, como una alcayata. Organizar correctamente el jardín botánico y sus cuidados, continuar construyendo muros perimetrales y en los cantos contra la erosión y como refugio de animales, desarrollar el proyecto artístico alrededor del sendero del agua, construir la minialmazara para enseñar a extraer el aceite de oliva a niños y mayores, crear el centro de interpretación del valle del Monasterio y dotarnos de la Fundación de la Huerta de los Frailes que garantice que en el futuro estos objetivos ambientales y pedagógicos serán respetados más allá de nuestra presencia, exige disponer de unos medios económicos de los que no disponemos. Por ello, desde el próximo 25 de enero de 2015, se i...

Jorge Gónzalez me da sorpresas

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El pasado 5 de octubre, Jorge Gonzalez, cronista oficial de Los Cárcheles, nos hizo una visita guiada por el valle del Monasterio de Cazalla. Inicialmente conocimos el Castellón de Cazalla, donde nos explicó el poblamiento de la zona desde la prehistoria hasta la construcción de esta fortificación en época romana. Pudimos comprobar los restos humanos esparcidos en el olivar colindante procedentes de la necrópolis romana -unas veinte tumbas- descubierta por él hace unos años. La fortificación romana fue  posteriormente reforzada por los árabes, apreciándose los dos lienzos diferentes de muralla. Allí nos mostró un mapa con la distribución de los castillos y torres de vigilancia de la zona en época árabe y cristiana, en tiempos de frontera entre Castilla y Granada. A los investigadores históricos les faltaba una torre vigía, que según él debía estar en el área del Convento. De allí nos fuimos a ver un chozo de piedra dando vistas a Carchelejo y recorrer los restos del antiguo...

Un libro con los primeros rayos de sol

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Ayer, 26 de abril, cuando los primeros rayos del sol se cuelan entre el follaje cerrado de jazmines, manzanos, membrilleros, rosales y granados, la Huerta huele a hierba recién cortada, y sólo se oye el ruido cadencioso del agua cayendo en la pileta de la Sirena, el canto alegro del verderón y el croar de las ranas. Hace fresco a estas horas de la mañana. Acabo de desayunar, pero voy a tomarme el postre con una ración de lectura de un par de capítulos del libro de Pilar de Arístegui antes de continuar la tarea iniciada ayer de desbrozar hierba en las terrazas, plantar las semillas de calabazas que me ha traído mi hermana Manolita y escardar las tomateras. No sé si mi dolor de huesos dejará que alcance tantas tareas, pero tal vez lo consiga alternándolo con descansos leyendo junto al bálsamo revitalizador de este rincón del paraíso.

Viendo Carchelejo

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El mes de abril nos ha regalado  el primer día primaveral tras un invierno lluvioso y frío. Todos hemos salido el campo buscando el sol, como los caracoles. Claudia y Bilbo han subido a la Cruz de Carchelejo, desde donde ese pueblo tiene las mejoras vistas.