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Cambiando de estación

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Mayo se fue. Por primera vez en muchos meses he tenido que tomar la manguera para regar las plantas. La primavera derrochó agua como el pasado año. Pero llega el calor, ese punto de sopor tras las comidas del mediodía que nos recuerda que el verano está aquí. Instalo la hamaca mexicana atada entre el olmo y la higuera, empieza el estrés de ver la cantidad de hierba que aún queda por desbrozar y ésta ya amarillea, barro las hojas del estanque mirando de reojo la necesidad de limpiar el agua, y las moras, nísperos y cerezas adornan de colores los árboles. Ya debo decidir sobre la adquisición de paja para la próxima temporada, limpiar a fondo la cuadra de las yeguas si no quiero criar una plaga de pulgas, y barnizar las traviesas de tren de la cabaña si quiero que no se caiga a trozos. Y sin embargo, no decido nada, no tomo ninguna decisión. Dejo que el tiempo decida por mí, esperando, como el pais, que el tiempo lo arregle todo. La depresión nacional es contagiosa y nos invade todas las ...

El cuaderno de recetas de mi madre

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Desde ayer disfruto con Claudia de este vergel. Bien es verdad que ha hecho fresco, el cielo encapotado, y a veces, lloviznando. La estufa todo el día encendida. Pero las horas sin lluvia las he ido aprovechando para hacer muchas cosas en la huerta. Planté, con mi padre, los tomates que me regaló el hermano del carpintero de Úbeda. Además el Abuelo se entretuvo en labrar las patatas, que ya están todas crecidas. Sin embargo, las semillas ecológicas de tomates y pepinos que me suministró Paco de Baeza, aún no han salido. Dice mi padre que la tierra ha formado una pequeña costra en la superficie que la semilla no es capaz de romper. Este año quiero poner pocas hortalizas ante el problema de no poder regarlas entre semana y, a veces, ni los fines de semana. Puse una trama de cuerdas de plástico en las pérgolas de las madreselvas para que se encaramen cielo arriba y cubran de sombra para el verano. También compré gasolina para la desbrozadora. Hoy, de hecho, me he triturado la hierba de la...

Primavera con Libia y Japón

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No sé si nuestra amiga Ayak0 Yamamoto hoy habrá podido apreciar que la luna es la más grande y la más brillante de las últimas décadas. Afortunadamente vive en Osaka, y tal vez no vean la luna. Pero, quién sabe si se asoma a este cuaderno y yo le puedo contar que cuando apareció sobre Alta Coloma brillaba como una gran perla amarilla, por encima de las ramas de su olivo que bautizó en su última visita a la Huerta. Y el olivo y la luna suenan a cuento. Y en este cuento de esta noche primaveral no puede haber ni terremotos, ni maremotos, ni fugas radiactivas, ni ataques militares, ni sátrapas como Gadafi. Esta luna es lorquiana. No canta el ruiseñor ni la lechuza en la noche, pero sí resuenan los quejíos de las zorros en el valle. Y detrás de Alta Coloma, Sierra Nevada, la Alpujarra, la Sierra de Gata, y el mar Mediterráneo retumban tambores de muerte, y en tu isla tiemblan tus piernas de miedo y desolación. Y aquí llegaron las golondrinas, abrieron las flores los romeros, el aladierno, ...

Hungría

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Esta mañana he sembrado en la huerta, con Damián, las patatas que me trajo Hilario, el padre de Begoña. Antes tuve que roturar la tierra con el motocultur mientras Damián le aportaba carrillos de compost. El sitio dentro de la huerta es distinto a los años anteriores. Vamos cambiando los emplazamientos de las hortalizas teniendo en cuenta las que aportan nitrógeno a la tierra y las que lo toman de ella. Muchos días de la semana los he pasado en Hungría, en Dabas, un pueblo a cuarenta minutos de Budapest, en reuniones de trabajo con la red de grupos de acción local que allí desarrollan proyectos en cooperación con nosotros. No es la primera reunión en dicho país. Tengo siempre la sensación de sentirlos muy cercanos, amables, abiertos, hospitalarios. Pero lo que más me gusta de ellos es su estilo de trabajo, siempre intenso pero austero, lejano al comportamiento español de nuevos ricos. Esta gente tiene los pies en la tierra, viven generando el menor consumo posible, un poco espartanos, ...

Un agricultor de calidad

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Cuatro encinas de Roma para mi madre

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El sol lucía con un brillo especial, casi de primavera, modelando las flores de los almendros y los romeros, que este fin de semana despedían fragancias muy dulces, como las de mi madre. A ella le prometí, cuando yacía postrada en la cama del hospital, y su vida se le iba con la misma rapidez que su corazón se doblegaba, que debía elegir un árbol que le plantara para recordarle siempre. Repasamos juntos los árboles disponibles en mi vivero. Higueras, granados, sauces, mimbreras, olmos, fresnos, castaños de Salónica, pinos de La Garrotxa, encinas de Roma,... Me paró, interesada por estos últimos. Sí,-le dije-, son encinas de unos dos años procedentes de bellotas que recojí en Roma, cerca del Vaticano. Resuelta me dijo que le plantara una encina de Roma, pensando que siendo hijas de unos árboles que han respirado el mismo aire que el Santo Padre, ya contaban además con todas las bendiciones, tan importante para ella, una sierva entregada al cumplimiento de los preceptos religiosos. Está ...

Aceituna y matanza

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Es martes, 29 de diciembre. Son las 19,45 horas. 265 kgrs. de aceitunas hemos recogido hoy entre Damián, Caludia y yo. Más de lo que pretendíamos. Me ha sorprendido especialmente Claudia. Ha trabajado bien todo el día, a pesar de su falta de costumbre, manejando correctamente la vara a la hora de golpear los olivos, en el sentido de la caida de las ramas para no dañarlas, y sin rechistar, aguantando una jornada que ha durado hasta las 5,30 h., más que las de los aceituneros normales. El día nos ha acompañado. Temprano, el cielo estaba cubierto y la escarcha de la noche tenía todo embarrado. Pero después se fue abriendo y el sol calentó el ambiente, insufló alegría en nuestros espíritus, secándonos un poco el terreno. Al mediodía hice unas lubinas a la brasa con una ensalada que preparó Damián. Al final del día, cuando la luz era tenue, y el frío descendía deprisa desde los montes penetrando entre los árboles de las laderas hasta abrazarnos, me fuí con Damián a transportar nuestros seis...